El Plazo, inspirado en la vida de Luis Orobón

El Plazo, inspirado en la vida de Luis Orobón.

Hoy publicamos un relato de Felipe Orobón titulado “El Plazo”, inspirado en la vida de Luis Orobón, militante de CNT y hermano de los destacados anarquistas Valeriano y Pedro Orobón.

Agradecemos a Felipe Orobón el regalo que nos hace, y estamos seguros de que a todos os gustará y os interesará, como ha hecho con nosotros

Luis Orobón Fernández

El plazo

Es una historia como hay tantas; quizás un poco más alargada que otras. Comienza en un presidio de cualquier país, después de un golpe de estado y de una guerra civil. En el penal se hacinan miles de perdedores, en su mayoría condenados a muerte por los ganadores.

A pesar de sus condenas pendientes de ejecución, los reclusos comen, comentan la actualidad, hacen chistes, estudian en los pocos libros que consiguen, traban amistades y enemistades, miran largamente a las mujeres de la cárcel femenina al otro lado de la calle cuando se asoman a las ventanas, sombras de un deseo desdibujadas por los barrotes. Los presos son de todo tipo, jóvenes y mayores, de familia acomodada o pobres. Los defensores del viejo régimen civil derrocado en el país fueron gentes de todas las clases sociales y de diversos ideales, y todos ellos sufrieron una derrota irremediable ante una revuelta militar que no tuvo problemas ideológicos para volver las armas contra la propia nación que las pagó.

A los tres años de darse por cerrada la contienda, con el triunfo inevitable de los uniformados, aún seguían ejecutándose aquellas condenas, si bien a un ritmo cada vez más lento. Si en la primera época, durante la guerra, era frecuente ver partir cada mes a treinta o cuarenta presos en dirección al paredón de fusilamiento, ahora las sacas se esparcían irregularmente a lo largo del año. Fuera por odios personales, por los meandros burocráticos, los atajos de la muerte o algún otro factor misterioso cuyo significado escapaba a la lógica de los condenados, de vez en cuando los guardianes ordenaban a cinco o seis internos que salieran „para un traslado“. Por el tono los reclusos advertían en seguida que aquel traslado significaba un cambio de mundo.

Aquel año, un atentado realizado por los escasos guerrilleros aún activos en el país costó la vida a un preboste militar; la represalia no se hizo esperar. Esta vez, para dar ejemplo, los guardas formaron en el patio a los presos y leyeron en voz alta los nombres de veinte. Era un treinta de abril.

Dos de los presos, Marín y Alberto, llevaban el mismo apellido a pesar de no estar emparentados. Ambos habían intentado en su ciudad de provincias enfrentarse en vano al ejército insurgente. Marín, con poco más que su idealismo de los veinte años, apostado detrás de una endeble barricada. Alberto, con la experiencia de sus sesenta años y una escopeta de caza que tampoco le sirvió para gran cosa. Luego de unas pocas descargas de fusilería, la barricada cayó en manos de los soldados, ambos vecinos fueron llevados a presidio, juzgados ante un tribunal militar y condenados sumariamente a la pena máxima. Desde entonces habían pasado seis años en el penal, a la espera de una ejecución o de un indulto que nunca llegaban. Tener en común aquel destino entre paréntesis les hizo amistarse como hermanos inseparables.

La mañana de la represalia, el oficial de turno fue leyendo los nombres de los formados. Cuando pronunció el de Marín éste sintió nublársele los ojos. Fue a salir de la fila cuando sintió vivamente una mano en el hombro y una voz templada que lo retuvo: „muchacho, ni te muevas, te regalo cincuenta años, éstos ni se dan cuenta“. Era la voz de Alberto, que abandonó la fila en su lugar y se incorporó al grupo de la ejecución. Los oficiales, manejando una lista mortal emborronada, no se percataron del cambio. Media hora después, una descarga contra el muro exterior del penal segó las veinte vidas.

Así comenzaron para Marín los cincuenta años de vida regalados por alguien que quiso morir en su lugar. Jamás olvidó esa fecha ni las generosas palabras del amigo. A los dos inviernos de aquel fusilamiento subrogado, un indulto de Navidad le hizo salir a la dudosa libertad de un país plenamente a merced de sus oligarcas y sus militares. Y, a pesar de todo el tiempo transcurrido, el régimen de vigilancia policial instituido después de la guerra también procuró que no olvidase el pasado: Marín era detenido regularmente en su domicilio cada treinta de abril, junto con otros antiguos „desafectos“. Alguna tenebrosa autoridad quería asegurarse sin duda de que aquel excarcelado no contribuyese a celebrar el 1 de mayo. La policía política tocaba así año tras año a la puerta de Marín, todas las tardes de un treinta de abril, lo arrestaba, lo conducía a comisaría y lo volvía a poner en libertad el dos de mayo por la madrugada, cuando consideraba pasado el peligro de asambleas y desfiles obreros subversivos.

Los años pasaron y fueron contundentes para todos. Cuarenta hicieron falta hasta que murieron -de vejez y en su cama- los militares que habían diezmado el país. La dictadura se suavizó. La policía incluso dejó de llevarse los treinta de abril a Marín detenido, para alivio de su familia. Su mujer y sus hijos habían asistido durante años impotentes a la extraña ceremonia del final de abril, el lúgubre sonido del timbre y la siniestra presencia de unos policías de paisano, siempre de negro y con lentes oscuras, que se llevaban a aquel padre de familia de pasado sospechoso. Ahora podían quizás comenzar a olvidarlo, pero un aire tenso de inquietud y ansiedad, como un aviso fatal, rondaba la casa en aquella fecha estremeciendo la piel de todos.

Sin más detenciones políticas, con nuevo gobierno, manifestaciones permitidas el primero de mayo y la memoria soterrada de los viejos horrores, vivió el país la nueva época. En casa de Marín, solo la mirada melancólica de un padre próximo a cumplir los setenta recordaba de vez en cuando a los familiares el viejo rito del arresto anual. Pero un treinta de abril por la tarde -Marín leía en su dormitorio- volvió a sonar el timbre inesperadamente. La hija mayor se levantó del salón para abrir la puerta y llegó al tiempo que la madre desde la cocina. En el rellano no había nadie, solo una corriente extrañamente fría recorría el patio de escaleras desde la entrada del portal. La hija se asomó al pasamanos, lanzó una mirada a los escalones vacíos que descendían desde su tercera planta hasta la calle y se volvió para decir a su madre „algún bromista“. Entonces oyeron claramente la voz de Marín desde el dormitorio:

- Claro, son cincuenta exactos. Ahora mismo, Alberto.

Cuando entraron en el cuarto, Marín yacía vestido sobre la cama, con esa inmovilidad absoluta que únicamente tienen los cuerpos de los muertos. Los ojos, muy abiertos, no tenían expresión de espanto, sino de agradecimiento

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La Audiencia Nacional suspende el juicio de RTVV hasta que resuelva el Constitucional

Para ampliar la información pincha aquí: La Audiencia Nacional suspende
La Sala de lo Social de la Audiencia Nacional ha decidido suspender temporalmente el juicio sobre el expediente de regulación de empleo (ERE) extintivo de Radio Televisión Valenciana (RTVV) hasta que el Tribunal Constitucional se pronuncie sobre el recurso que interpuso el PSOE contra la ley autonómica que en 2013 permitió el cierre del ente público. La sala ha instado a las partes a esperar a que el TC decida sobre la constitucionalidad o inconstitucionalidad de la ley 4/2013 de 27 de noviembre de 2013 antes de iniciar el enjuiciamiento porque considera que un recurso de ese tipo estaría vinculado al pleito iniciado por el sindicato CGT, según explicó Jacinto Morano, abogado de CGT.

El pasado marzo, el TC admitió a trámite el segundo recurso del PSOE contra el cierre de RTVV, concretamente contra la ley 4/2013 de la Generalitat de Supresión de la Prestación de los Servicios de Radiodifusión y Televisión de Ámbito Autonómico, de Titularidad del Gobierno valenciano, así como de su Disolución y Liquidación de RTVV, SAU. Previamente, en noviembre de 2013, los socialistas habían presentado otro recurso ante el alto tribunal, en ese caso contra el decreto-ley 5/2013, de 7 de noviembre.

«Si el Constitucional dijera que la ley es inconstitucional, como nosotros queremos, no solo no cerraría RTVV, porque su ley de cierre sería nula, sino que el conjunto de los trabajadores despedidos tendrían que ser los que retornaran a la nueva RTVV porque sus despidos serían declarados nulos», indicó Morano, quien estimó que podrían pasar unos dos años hasta que eso ocurra, destacó que la situación actual «deja abiertas todas las posibilidades a que la plantilla de RTVV retorne a sus puestos de trabajo».

Manifestación en Madrid

Vicente Melo, miembro del comité de empresa de RTVV e integrante de CGT que, junto a otros extrabajadores de la entidad se manifestó ayer ante la Audiencia Nacional, señaló que el Gobierno de Alberto Fabra «hizo una ley ’ad hoc’ para cerrar» la radiotelevisión valenciana y, de esa manera, «no cumplir la sentencia» del Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana (TSJCV) que declaraba nulo el ERE y obligaba a la readmisión de trabajadores.

NO MÁS PATRAÑAS: ¡CONTRA LOS ERES SE DEBE Y SE PUEDE!

La Audiencia Nacional celebra mañana el juicio contra el ERE de RTVV

a instancia de CGT

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Mañana martes día 15 de julio a las 10h, se verá en la Audiencia Nacional, sita en C/Goya nº 14 de Madrid, la demanda presentada por CGT contra el Expediente de Regulación de Empleo de RTVV. La sección sindical de CGT en RTVV, ha convocado una concentración ante la Audiencia, durante la duración del Juicio, al objeto de protestar contra el ataque a los medios de comunicación públicos y ante el cierre injustificado y fraudulento de Radiotelevisión Valenciana

En primer lugar, CGT constata y traslada en su demanda que la extinción de 1608 trabajadores de RTVV adscritos a diferentes centros de trabajo de varias Comunidades Autónomas, se basa en la promulgación de la Ley 4/2013 de 27 de noviembre de la Generalitat que supuso la supresión del servicio público así como la liquidación de RTVV SAU, Ley que ha sido recurrida por inconstitucionalidad al conllevar su promulgación vulneración de varios derechos fundamentales.

Aparte, CGT alude el hecho de que entre las causas de ERE de extinción reguladas por el ET no consta ninguna como la alegada. Además, que la Ley fuera promulgada a raíz de la sentencia que anulaba el anterior ERE (el mismo día en que se hizo pública la sentencia, la Generalitat legislaba para suprimir la prestación de servicios y extinguir RTVV) “es un claro atentado contra el derecho a la tutela judicial efectiva”, en referencia a los afectados por la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana que anulaba aquel ERE.

Sobre este asunto, CGT señala dos aspectos esenciales: que el legislador autonómico procede al cese de la actividad empresarial de RTVV SAU “por su mera voluntad pese a existir posibilidades económicas de continuar”, y que, además, “decreta la extinción de los contratos de la totalidad de la plantilla por tal causa y dispone al efecto el procedimiento a seguir, aun cuando dicha causa no se haya contemplado legalmente” por el ET. La Generalitat incurre de este modo en un “posible exceso competencial”, suponiendo todo ello una vulneración de la legislación básica estatal.

Asimismo, y haciendo hincapié en que la Ley 4/2013 no constituye causa legal de despido colectivo y que tampoco responde a un supuesto de fuerza mayor del ET, CGT evidencia que no existe cobertura legal alguna para la decisión del Consell y sí una “clara manifestación empresarial de desviación de poder”, en busca de “objetivos en abuso de derecho no amparados por el ordenamiento social, alterando la finalidad institucional del despido colectivo”.

En consecuencia, CGT desmonta la argumentación de RTVV SAU para justificar el despido colectivo, demostrando que no se trata de una extinción de relaciones de trabajo por desaparición de la personalidad jurídica del contratante, sino por el cese de la actividad empresarial de RTVV SAU y la extinción de los contratos, y que, en todo caso, suponiendo que sí lo fuera, la empresa está obligada a justificar qué causas económicas, técnicas, organizativas o de producción concurren como determinante de la extinción.

Pero el núcleo de la tesis de la Confederación General del Trabajo radica en la actuación fraudulenta de RTVV respecto a la aplicación de la sentencia del TSJCV que afectó a más de 1000 trabajadores.

La readmisión inmediata de estos “había sido acordada dos días antes de la aprobación de la ley” a pesar de que la sentencia tiene un carácter meramente declarativo. Así, tras haber renunciado a interponer recurso de casación contra las sentencia, RTVV SAU procedió de facto como si la sentencia consistiera en la impugnación de un acto administrativo, es decir, que no actuó conforme a lo dispuesto legalmente.

Impuso unilateralmente el restablecimiento de la relación laboral de quienes habían sido despedidos individualmente, solicitó a la Seguridad Social la anulación de las bajas, cotizó por los salarios dejados de percibir y dedujo las prestaciones de desempleo. Algo incompatible con la naturaleza de la sentencia, declarativa, que no impedía que se siguieran tramitando las impugnaciones individuales de la extinción de cada contrato.

Fue esta decisión de RTVV la que condujo a un injustificado sobredimensionamiento formal de la plantilla, algo que fue intencionadamente buscado de forma arbitraria. La finalidad, afirma CGT, era provocar “con maquinaciones insidiosas, que la representación legal de los trabajadores suscribiera el acuerdo”. Además, el artificioso sobredimensionamiento consecuencia de la readmisión, comportó la anulación de las prestaciones de desempleo debidamente percibidas, realización indebida de cotizaciones a la Seguridad Social, etc.

Y, por último, RTVV adujo en su memoria explicativa para iniciar el período de consultas que culminó en acuerdo, causa objetiva equiparable a fuerza mayor, causa que según el ET “deberá ser constatada por la Autoridad Laboral”, lo que no se hizo en ningún momento, con lo que el procedimiento extintivo no es el legalmente establecido. Consecuencia directa de todo ello fue que en el acuerdo alcanzado y firmado por los representantes de los trabajadores, se manifestó expresamente la inexistencia de las causas legales motivadoras del despido colectivo. En definitiva, CGT concluye que el acuerdo alcanzado se produjo sin existencia de causa legal y o real, lo que implica fraude de ley y abuso de derecho por parte de RTVV.

La sección sindical de CGT en RTVV, ha convocado una concentración ante la Audiencia, durante la duración del Juicio, al objeto de protestar contra este ataque a los medios de comunicación públicos y ante el cierre injustificado y fraudulento de Radiotelevisión Valenciana.

Sección Sindical CGT-RTVV

Gabinete de Prensa CGT-PV

14 julio 2014