UN TERROR SANITARIO INJUSTIFICADO.- ( OTRA MIRADA SOBRE EL CORONAVIRUS ).-

ATENEO LIBERTARIO LA IDEA, C/ ALENZA, 13, BAJO, IZDA. MADRID – C.G.T.-

Estimad@s compañer@s y  amig@s, de nuevo nos ponemos en contacto con vosotr@s para seguir analizando y reflexionando sobre la situación social, política y económica por la que estamos atravesando en nuestro país, esta vez de la mano de un colectivo , CUL DE SAC, cuyos análisis y planteamientos críticos que apuntan en el siguiente texto, nos fuerzan a confrontar  de manera diferente todo aquello que estamos viviendo en nuestro día a día auspiciado por las instituciones oficiales. 

Desde que el 11 de marzo la Organización Mundial de la Salud (OMS) declarara como pandemia la enfermedad Covid-19 causada por el coronavirus SARS-CoV-2, y tres días después el gobierno español decretara el Estado de Alarma y nos confinara en nuestros domicilios, hemos asistido con asombro tanto a la cadena de decisiones tomadas como a la forma en que ha reaccionado gran
parte de la sociedad. El malestar y estupefacción que albergábamos los primeros días fueron dando paso a una profunda preocupación por el cariz tomado por los acontecimientos.
Cul de Sac, colectivo responsable de las publicaciones de Ed. El Salmón, publicará próximamente El virus está desnudo, donde analizamos la presente crisis en sus distintos aspectos sanitario, político, ecológico y social.
Adelantamos a continuación las principales conclusiones de nuestro trabajo:

UN TERROR SANITARIO INJUSTIFICADO

Cul de Sac & Ed. El Salmón

  1. Se ha tachado de irresponsable a quien osó decir que la Covid-19 era igual que una gripe. No es igual. Para la gran mayoría de la población, la Covid-19 es aún más inofensiva que una gripe.

La mayoría de los contagiados no muestran síntomas.
La mayoría de los que muestran síntomas apenas enferman.
La mayoría de los que tienen síntomas severos no enferman de gravedad.
La mayoría de los enfermos graves sobreviven.
Muy pocos mueren.
Y los que mueren, no todos fallecen por la Covid-19, sino con la Covid-19, sin que ésta sea necesariamente la causa de su muerte.

No lo decimos nosotros, sino los datos.
En España, los fallecidos con Covid-19 menores de 60 años son el 4,7% de los casos diagnosticados. 969 decesos. Hay 35 millones de personas en ese rango de edad.
Y en los mayores de 60 años, la inmensa mayoría de quien contrae el virus, el 85%, no muere.

No lo decimos nosotros, sino numerosos científicos, epidemiólogos y virólogos que no verás en la tele y que se han mostrado críticos con las medidas de confinamiento ateniéndose a los datos sobre letalidad del virus.

No lo decimos nosotros, sino el principal asesor científico del gobierno de Inglaterra:

Entre quienes muestran síntomas, la gran mayoría, probablemente un 80%, desarrollará la enfermedad moderada o leve. Como mucho, tendrán que guardar cama unos días, pero sin tener que ir al médico. Una desafortunada minoría tendrá que ir al hospital, pero la mayoría sólo necesitarán oxígeno y después se irá. Y una minoría de ellos necesitarán cuidados intensivos, y algunos desgraciadamente morirán. Pero son una minoría, el 1% o probablemente incluso menos del 1%. E incluso entre el mayor grupo de riesgo, es menos del 20%. Es decir, que la gran mayoría de la gente, incluso entre los grupos de mayor riesgo, si coge el virus no morirá.

Pese a estas constataciones, este científico ha abogado por el confinamiento porque así se salvaban vidas.
¿Es esto cierto? Probablemente, no.

Cada vez más estudios cuestionan que las medidas de confinamiento y restricción de la movilidad hayan sido la causa principal de la contención del contagio y la prevención de más muertes. Es algo que deben estar pensando muchos gobernantes, aunque pocos se atrevan a admitirlo. Sí lo ha hecho la primera ministra de Noruega, que ha confesado que actuaron movidos por el pánico, y que el virus ya se había extendido por todo el país cuando se impuso el confinamiento. Afirma que ha sido un error que no volverán a repetir.

Pedro Sánchez justificó el Estado de Alarma porque habría salvado la vida de 300.000 personas. ¿En qué se basaba? En los cálculos del Imperial College británico, que vaticinó 500.000 muertes en Inglaterra si no se confinaba a la población.

¿Podemos saber qué habría pasado de no haber tomado estas medidas de excepción? Científicos suecos críticos con la postura de su gobierno ―el único en Europa en no encerrar a la población en sus casas― estimaron, basándose en el modelo inglés, que de no imponer un confinamiento en mayo habría 40.000 muertos y a finales de junio, 100.000. A 2 de junio, han fallecido 4.468 suecos.

Es más, el confinamiento podría haber resultado contraproducente. En Inglaterra, se estima que cada semana fallecen entre 2.000 y 3.000 personas por no poder hacer uso de los servicios de salud. Un prestigioso oncólogo británico afirma que 50.000 personas podrían morir como consecuencia de no poder tratar a tiempo sus tumores. El presidente de la Asociación Francesa contra el Cáncer sitúa esa cifra en 30.000 personas. Cabe recordar que en España cada año fallecen por el cáncer más de 100.000 personas. Sigue….

Ver artículo completo en siguiente enlace:

Un terror sanitario injustificado

 

 

 

 

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